Por Jorge Vázquez
Nací en Santa Clara, Cuba y a los tres años, partí con mis padres y mi hermano para los Estados Unidos. Ellos encontraron trabajo enseñando en una universidad en Elkins, West Virginia, un pueblo de 8,000 personas, ¡y lejos del mar! Como buenos cubanos, pasábamos las vacaciones en Miami visitando familia. Recuerdo caminar por las playas hermosas de Florida mientras mi papá, que era biólogo, nos explicaba a mí y a mi hermano sobre las plantas y animales que veíamos en el camino. Esas vacaciones con mi familia tuvieron un gran efecto en mí.
Empecé estudiando medicina en la Universidad de Miami. Pero tan pronto tuve mi primer laboratorio donde tuve que cortar una rana, supe que la medicina no era para mí. Viendo mi reacción, uno de mis profesores me preguntó “¿y por qué no estudias física?” ¡Di el salto y me encantó! Más adelanté cogí mi primer curso de oceanografía e inmediatamente supe que eso era lo que quería estudiar. Siento que esta decisión se debe a la influencia de mi papá; él me enseñó a apreciar nuestro planeta y a cuidarlo como un regalo.
Pasé a estudiar una maestría en oceanografía en la Universidad de Rhode Island. ¡Tuve una suerte! Durante ese tiempo la NASA estaba estableciendo una dirección diferente: estudiar el planeta desde el espacio. Mi tesis requirió el uso de imágenes de satélite para estudiar la Corriente del Golfo en la costa este de los Estado Unidos. Al completarla, me ofrecieron trabajo en el Jet Propulsion Laboratory, o JPL, de la NASA, en Pasadena, California. Al principio estuve trabajando y estudiando, mientras terminaba mi doctorado en ciencias geológicas en la Universidad del Sur de California.
Desde mi llegada a NASA en 1984, he visto una verdadera transformación. En esa época nadie hablaba del calentamiento global. Esa frase no se usaba, simplemente no existía. Pero las cosas fueron cambiando. Los satélites revolucionaron nuestra comprensión del planeta y en gran medida fue esto lo que nos permitió entender mejor los efectos del cambio climático.
Con el satélite GRACE de la NASA, por ejemplo, se hizo posible medir desde el espacio los cambios en las capas de hielo en el Ártico y en Groenlandia. Estos datos demostraron que el hielo se está derritiendo mas rápido cada año. Los datos del satélite TOPEX/Poseidon demostraron que el aumento en el nivel del mar también se está acelerando. Gracias a los satélites no sólo podemos ver estos cambios sino que también tenemos más evidencia de que los seres humanos estamos teniendo un efecto profundo en el planeta.
Uno de los datos más importantes que recogemos con satélites para entender el cambio climático es la temperatura de la superficie del mar a nivel global. Como los satélites pueden monitorear todo el océano, todos los días nos ofrecen una verdadera ventaja – ¡eso sería imposible con barcos!
Una de mis labores más fascinantes es trabajar con un grupo internacional para coordinar estos datos satelitales de forma que investigadores de todo el mundo pueden usarlos. El grupo se llama el GHRSST (acróstico inglés para el Grupo para la Temperatura de la Superficie del Mar de Alta Resolución). Tenemos colaboraciones con Europa, Australia, Japón, Sur América y, en el futuro, África. Nunca he trabajado con gente tan dedicada.
GHRSST es importante no sólo por cumplir esta función sino porque también demuestra que hay muchos países envueltos en el estudio del cambio climático. Es un buen ejemplo de la comunidad científica trabajando junta para solucionar problemas técnicos de una manera que es beneficiosa para todos los países del mundo.
 Jorge Vázquez hablándole a un grupo de estudiantes en Lima, Perú. Crédito: Dra. Sara Purca.
Cada día aprendemos algo nuevo. Ahora estoy enfocado en entender los efectos del cambio climático en las zonas costeras; ésas son las áreas que se verán más afectadas. Me siento muy orgulloso de poder ayudar a entender mejor estos cambios y sus consecuencias.
Trabajar para la NASA ha sido como vivir un sueño. La oportunidad de colaborar con gente de otros países es increíble y ha hecho de ésta la experiencia de mi vida. Cada día aprendo algo nuevo y me siento muy orgulloso de poder compartirlo.
El Dr. Jorge Vázquez es científico en la división de Océanos y Hielo del centro JPL de la NASA en California. Lee este artículo (en inglés) para conocer más sobre Jorge. |